D.O. Ribeira Sacra
La Denominación de Origen Ribeira Sacra es relativamente reciente, ya que se constituyó 1997, pero su incremento en todos los sentidos ha sido espectacular, ya que el número de bodegas ha pasado de las 49 iniciales a las 89, igual que el número de viticultores, de los 950 a más de 2.600. También en vi&nt...
La Denominación de Origen Ribeira Sacra es relativamente reciente, ya que se constituyó 1997, pero su incremento en todos los sentidos ha sido espectacular, ya que el número de bodegas ha pasado de las 49 iniciales a las 89, igual que el número de viticultores, de los 950 a más de 2.600. También en viñedos, que de las 990 hectáreas, hoy se contabilizan más de 2.500, aunque sólo estas acogidas a denominación unas 1.550 hectáreas.

La DO Ribeira Sacra se localiza en la parte noroccidental de España, dentro la Comunidad Autonómica de Galicia, distribuida en 19 municipios de las provincias de Lugo y Orense, cuyos viñedos se sitúan a lo largo de las riberas del Miño y del Sil. Se divide en cinco subzonas, cada una con un microclima diferente: Chantada, al norte, sobre el Miño; Amandi, en Monforte de Lemos como capital; Riberas do Miño, en los alrededores del Miño meridional; Ribeiras do Sil, al este de Ourense; y Quiroga-Bibei, más el este.

Aquí, al igual que en algunas otras regiones vitícolas, como el Priorat, la cercana Douro (Portugal) o los valles de Rhin, la mayoría de viñedos se cultivan en laderas escarpadas y con grandes pendientes, por lo que las condiciones humanas en tiempo de vendimia son extremadamente duras y casi heroicas. De ahí el sobrenombre “viticultura heroica”. Incluso hay lugares que se precisa pedir un permiso especial en vendimia para acarrear las uvas en sacos -ya que la normativa exige que sea en cajas- y luego trasladar éstos a la bodega en la grupa de un burro, siendo éste el único sistema de transporte capaz de enfrentarse a los estrechos desfiladeros. Además, en algunos viñedos es más fácil bajar la vendimia a una barca que subirla hasta los transportes situados en la parte alta.

Clima, suelo y variedades
Otro dato peculiar de la comarca es el microclima ribereño que aporta su especial orografía protegida por cañones, que hace que en sus valles se alcancen una temperatura, humedad y horas de insolación distintas a cualquier otra región de Galicia, al igual que sus suelos fértiles y con gran presencia de pizarra. Los climas son muy diferentes entre el valle del Sil y el Miño. En el primero la pluviometría anual es de 700 mm, mientras que en el segundo es de 900 mm. En cuanto a la temperatura, el valle del Sil tiene una media anual de 13,2º C, y la del Miño es ligeramente superior, con 13,9º C. En líneas generales, se puede decir que la zona del Sil participa de un clima de región interior, mientras que el valle del Miño posee unas características intermedias entre una región atlántica de transición y la interior.

La composición del suelo, la orientación de las viñas, el clima, la adaptación de la vid y el trabajo de los viticultores conforman el concepto de terroir o terruño que describe cada una de las regiones geográficas vitícolas. Así, por ejemplo, en el valle del Miño los suelos son similares a los de origen granítico que dominan en toda la Galicia occidental, de fracciones arenosas y limosas, frescos y permeables. Los valles del Sil son de tipología oriental, con abundancia de arcillas, aunque el suelo de las terrazas ha mejorado notablemente la calidad de suelo original.

Las principales variedades blancas autorizadas en Ribera Sacra son prácticamente las mismas que en toda Galicia. En blancas destacan las plantaciones de Albariño, Loureira, Treixadura, Godello, Doña Blanca o "moza fresca" y Torrontés. En tintas prevalece como mayoritaria la Mencía, considerada variedad principal de la DO Ribera Sacra, seguida de la Brancellao y la Merenzao -ambas muy escasas y con peligro de extinción-, y en complementarias la Mouratón o "negrera" y la Garnacha Tintorera.
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